A continuación, la última parte
de las respuestas a la encuesta convocada por Science Fiction Studies en
cuanto a los temas y autores de ciencia-ficción más injustamente olvidados por
la crítica y, por extensión, por el mundo del fantástico.
Aquí
se puede leer la primera parte.
Larry McCafferey
1. The Nubians of Plutonia, de Sun Ra
2. Banda de sonido de A Bitter Message of Hopelessness, de
Matt Hechert
3. Clean, Fold or Manipulate, de Skinny Puppy
4. Metal Machine Music, de Lou Reed
5. Computer World, de Kraftwerk
6. Álbum dos de Electric
Ladyland, de Jimi Hendrix
7. The Mind is a Terrible Thing to Taste, de Ministry
8. Taking Tiger Mountain By Strategy, de Brian Eno/David Byrne; Apollo, de Eno/Lang
9. Daydream Nation, de Sonic Youth
10. Are We Not Men?, de Devo
11. Ziggy Stardust, de David Bowie
12. Yellow Magic Orchestra
13. Butthead (?), de Severed Heads
14. Big Science, de Laurie Anderson
15. Loopool (?), de Elliott Sharp
16. VOIVOID
17. William S. Burroughs
18. Symphony No. 5; Describing
Planes of an Expanding Hyperspace, de Glenn Branca
19. "Birdland"
(en Horses), de Patti Smith
20. "Flying
Saucer" (simple)
21. "The Flying Purple
People Eater" (simple), de Sheb Wooley
22. "Cool It
Down" (simple), de Lou Reed
Patrick McCarthy
1. A. E. Van Vogt (En algún lugar Leslie Fiedler dijo que
para que la crítica de la ciencia-ficción sea válida tiene que ser capaz de
tratar con Van Vogt. Por una vez estaba en lo cierto. Un escritor muy
influyente, aunque imperfecto.)
2. Alfred Bester (Ganó
el primer Hugo con El hombre demolido,
y Delany llamó a Las estrellas, mi
destino, la mejor novela de ciencia-ficción de todos los tiempos. ¿Por qué
hay tan poca crítica sobre su obra? ¿Por qué sus obras posteriores a los ’50
son inferiores?)
3. Robert A. Heinlein (El escritor de ciencia-ficción más
popular de todos los tiempos, y muy influyente. Hay bastante crítica sobre él, pero
de ninguna manera tanta como merece. El mejor libro, el de Franklin, necesita
una actualización.)
4. Nivel 7, de
Mordecai Roshwald (Un uso magistral del diario como forma narrativa. El libro
hace mucho que está agotado.)
5. El planeta de los
simios, de Pierre Boulle (La novela es una maravillosa sátira a lo
Swift. ¿Los críticos se habrán asustado por la película?)
6. Swastika Night,
de Katherine Burdekin (El descubrimiento de la identidad real de Murray
Constantine debería atraer más atención sobre esta obra.)
Carol McGuirk
1. "Lewis
Padgett" (seudónimo de Henry Kuttner y Catherine L. Moore). Los
buenos cuentos de Lewis Padgett son inimitables, aunque Bradbury y Sturgeon lo
intentaron. La crítica los subestima.
2. Dune, la
novela original de Frank Herbert: de estilo horrible y primitivo, de alguna
manera esto incrementa su poder épico. La crítica la maldijo.
3. Los cuentos mitopoéticos de Cordwainer Smith,
especialmente "Alpha Ralpha Boulevard" Opacos para los métodos
actuales de la crítica y sin embargo sugerentes.
4. Puerta al verano;
una obra subestimada por la crítica, incluso más que el resto de las novelas de
Heinlein de los ’50, y y su único título lírico para adultos. Hay una fuerte
posibilidad de que fuera influenciada por Lolita
de Nabokov (la escena clave en el campamento es idéntica, y fueron
publicadas el mismo año).
5. Phantom Empire
(lo mejor de la peor división). Un serial de películas de bajo presupuesto de
los ’30; se desarrolla en un imperio malvado subterráneo ubicado justo debajo
del “Gene Autry’s Melody Ranch”. ¿Los muchachos escaparán a tiempo para la
emisión de la tarde? Los criados-robots de la malvada emperatriz llevan
sombreros de vaqueros de hojalata.
6. "Heat Death of the Universe", de Pamela
Zoline; un clásico subestimado.
7. Trueque mental,
de Robert Sheckley; un olvidado clásico de la ciencia-ficción humorística, se
burla de varios clichés de la ciencia-ficción blanda.
8. Muero por dentro,
de Robert Silverberg; un clásico
subestimado.
9. Weird Science/TV: Mann and Machine (Blade Runner se cruza con I
Dream of Jeannie)
10. Not Wanted on the Voyage (1985) de Timothy Findley. Especulación
más que ciencia-ficción, pero debería ser mejor conocida: la historia de Noé
vuelta a contar como una crítica del patriarcado y de sus consecuencias
culturales.
R. D. Mullen
1. Three Hundred
Years Hence, William D. Hay (1881; interesante como el especimen más
radical de la arrogancia baconiana; tiene que ser visto en contexto; la
respuesta contemporánea al libro, si hubo alguna, proveería mucho de ese
contexto.)
2. John Taine y su alter ego, Eric Temple Bell; su ficción
vista a la luz de sus artículos y su vida.
3. John Norman y su alter ego, John Lange (¿Cómo un
profesor de filosofía podría escribir semejantes cosas? Tal vez se pueda
encontrar una explicación en sus escritos profesionales.)
4. The Rise of the
Meritocracy, de Michael Young (una obra maestra de la sátira, tal vez no
subestimada en las ciencias sociales, pero rara vez mencionada en los círculos
de la ciencia-ficción; ¿cuán corriente era el término antes de que fuera
publicado el libro?)
5. Joanna Russ, que no ha recibido la atención debida.
6. Stanton A. Coblentz.
7. Damon Knight como autor de cuentos, como director
literario y como crítico.
8. William Tenn (Phil Klass, si todavía está entre
nosotros).
9. Adventures in
Time and Space de Healy McComas (tal vez la antología de ciencia-ficción
más exitosa de todos los tiempos; comparen los cuentos con La edad de oro de la ciencia-ficción de Asimov)
10. Judith Merril como directora literaria, autora y
crítica.
Rafail Nudelman
1. Eon de Greg
Bear (y no Eternidad)
2. Hyperion de
Dan Simmons (y no La caída de Hypierion)
3. Pensad en Flebas de
Iain Banks (y no las demás)
4. Las torres del olvido
y Brainchild de George Turner
5. Y mañana serán
clones y Millennium de John
Varley
6. La obra de Clifford Simak
7. La obra de Robert Sheckley
8. The sun machine de V. Vinniczenko (ucraniano, circ. 1920-30)
9. On the Silver Globe; The
Victor; The Old Earth de A.
Zulavsky (polaco)
10. Legajo para el
futuro de L. Sanders
Patrick Parrinder
(no una lista sino una súplica por el redescubrimiento y
reimpresión de una única novela, incluso aunque su título, el nombre de su
heroína, es ahora un poco incómodo): Gay
Hunter de J. Leslie Mitchell (Lewis Grassic Gibbon), 1934.
Robert M. Philmus
The Crack of Doom de Robert Cromie
David Porush
1. El talmud
2. Hard Boiled Wonderland de Harukai Murakami
3. Un fuego en la
Luna de Norman Mailer
4. Alfred Bester
Eric Rabkin
1. La Feria Mundial de 1939
2. The Adding Machine de Elmer Rice
3. Los anuncios de medicinas patentadas, por ejemplo,
Listerine en el número de julio de 1939 de Astounding
4. Genesis: An Epic Poem de Frederick Turner
5. La formulación y argumentación analógica de la teoría
científica, por ejemplo El gen egoista
de Richard Dawkins y La vida de las
células de Lewis Thomas, respectivamente.
6. Los trabajos y
los días de Hesíodo (ver la explicación del simbolismo cosmológico en Empires of Time de Anthony Aveni)
7. Los juegos de guerra del Comando Estratégico Aéreo
8. Platillos
voladores de C. G. Jung
9. Historiales médicos o etnográficos (vean, por ejemplo,
la desacreditación de W. Arens de los informes sobre canibalismo y mi artículo
“A Case of Self Defense", que muestra cómo el proceso narrativo puede
deformar la práctica médica).
10. "La solución queda como un ejercicio para el
lector."
Kim Stanley Robinson
1. Floating Worlds de Cecilia Holland
2. Peter Dickinson
3. D. G. Compton (también,
la película Deathwatch sobre The Continuous Katherine Mortentoe)
4. Los hermanos Strugatsky:
Beetle on an Anthill; Prisoner of Power; The Far Side of Paradise; (en realidad, todo excepto Picnic extraterrestre y Qué difícil es ser dios)
5. Carol Emshwiller
6. Langdon Jones
7. Edgar Pangborn
8. Los que no son leídos por los estadounidenses: Iain
Banks, M. John Harrison, Gwyneth Jones y Geoff Ryman
David Samuelson
Estuve sentado durante dos meses sobre tu... carta porque
no estoy muy seguro de cómo responderla. Science
Fiction Studies evidentemente tiene un canon, deliberado o no, pero he
visto pocos indicios de que alguien de gran estatura fuera voluntariamente
excluido. Chip Delany parece pensar que él está ‘más allá’, pero Dale Mullen
recientemente expresó envidia de que alguien más publicara mi ensayo sobre la
crítica de Delany. El hecho de que se me encomendara editar un número dedicado
a la ‘cf hard’ es inconsistente con una elite autolimitada.
El gambito
de hacer listas, de todos modos, tiene poco atractivo para mí. Pretender saber
cuáles son las obras o autores ‘más injustamente ignorados o desconocidos’ en
la ciencia-ficción sería reclamar un conocimiento enciclopédico de todo lo
publicado tanto como otro omnisciente sobre lo que ni siquiera existe. Se
podría dar la impresión, en cierta forma inadvertida, que comparto la convición
implicita de que los escritores de ciencia-ficción no tienen valor hasta que
son reconocidos por la fraternidad académica, una audiencia pequeña y con
excéntricas pautas críticas.
Lo que puedo
decir es que me gustaría ver más investigaciones originales sobre los
siguientes autores, algunos de los cuales me gustaría investigar. La mayor
parte de la crítica de la ciencia-ficción parece más canónica que volcada hacia
la investigación (a veces bajo la forma de una canonización). El orden es
alfabético y no pretende ningún otro significado. No presumo de decirle a otras
personas que mis obsesiones deberían ser las suyas:
Brian W. Aldiss
Poul Anderson
James Blish
John Brunner
Octavia Butler
Samuel Delany (especialmente Dhalgren y posteriores)
Thomas M. Disch
Walter J. Miller, Jr. (más
allá de Cántico)
Chad Oliver
Joanna Russ
Pamela Sargent
1. Sombras en el sol, Unearthly Neighbors y The Shores of Another Sea de Chad Oliver. La
ciencia-ficción antropológica de Oliver es precursora de novelas recientes de
Ursula K. LeGuin, Michael Bishop y otros.
2. The Listeners y The Joy
Makers de James Gunn. Gunn es un escritor sólidamente realista; algunos
escritores más llamativos y extravagantes que no son ni la mitad de buenos
recibieron mucha más atención.
3. Más verde de lo
que pensais y Lo que el tiempo se
llevó de Ward Moore. Más verde es
una temprana novela sobre un desastre ambiental que no ha envejecido y está
escrita con mucha más elegancia que otros libros semejantes. Lo que el tiempo se llevó sigue siendo
una de las mejores novelas sobre historia alternativa que tenemos.
4. La colección de cuentos cortos de Margaret St. Clair, The Best of Margaret St. Clair,
preparada por Martin H. Greenberg, y otros de sus cuentos. St. Clair, que
también supo escribir bajo el nombre de Idris Seabright, es uno de los
escritores de ciencia-ficción más subestimados.
5. Of Men and
Monsters, de William Tenn, y varias de sus colecciones de cuentos.
Satíricas, llenas de humor negro, pero más incisivas que muchas obras
semejantes. Quien no haya tenido contacto con su ficción no merece que lo
llamen estudioso de la ciencia-ficción.
6. Las colecciones de
cuentos de Carol Emshwiller Joy in Our
Cause y The Start of the End of It All.
Uno de los mejores escritores que tenemos; ¿qué más se puede decir?
7. Macrolife de George Zebrowski. Novela utópica sobre colonias
espaciales; una de las primeras sobre el tema, y la primera en exponer muchas
de sus consecuencias tecnológicas, sociales y culturales.
[Decidí no incluir a los escritores más nuevos que me
parecen que son subestimados, u obras recientes, porque tal vez sea demasiado
pronto para señalarlos como ‘ignorados’. De todos modos, quiero señalar que si
varios críticos despistados siguen tratando a la llamada escuela ciberpunk como
el único material reciente que vale la pena discutir, las listas del futuro de
grandes obras de ciencia-ficción injustamente olvidadas pueden ser mucho más
largas.)
Lewis Shiner
1. The Blind Men and the Elephant (1982), Century’s End (1981) de Russel M. Griffin
2. American ApocalypseTM
(1989) de John Kessel
3. Conscience Place (1984) de Joyce Thompson
4. Lizard Music (1976) de Daniel M. Pinkwater
George Slusser
1. R.A. Lafferty
2. Cordwainer Smith
3. William Tenn
4. Poul Anderson
5. Walter Miller, Jr.
6. John W. Campbell
7. Anne McCaffery
8. James Schmitz
9. Michel Jeury
10. Kurt Steiner (André
Ruellan)
11. David Brin
12. Kim Stanley Robinson
Kathleen Spencer
1. Joanna Russ
2. James Tiptree (Alice
Sheldon)
3. Theodore Sturgeon
4. Thomas Disch
5. Samuel Delany
6. Octavia Butler
7. R. A. Lafferty
8. Alfred Bester
9. El ‘Nuevo Material’ que no es ciberpunk, para ayudarme
a seguir las nuevas tendencias y escritores.
10. Cordwainer Smith (¿alguien quiere explorar los efectos
de los estilos narrativos chinos tradicionales sobre su ficción? dijo ella
lastimosamente)
Gary K. Wolfe
1. John Wyndham: uno de los pocos escritores británicos
que aparecieron en los pulps norteamericanos de los ’30, y sus novelas de los
’50 hicieron más que nadie en definir lo que Aldiss llama la escuela de la
‘catástrofe acogedora’, ayudando a preparar el terreno para Ballard y otros.
2. Barry Malzberg: no sólo ha producido una obra
consistentemente estimulante, sino que además probablemente ha escrito sobre
ciencia-ficción, tanto en su ficción como en sus ensayos, con más agudeza
que ningún otro escritor.
3. Kate Wilhelm: simplemente es una excelente escritora,
en especial sobre personajes y manipulación del punto de vista, quien de alguna
forma parece haber escapado al redescubrimiento durante la era feminista donde
se reparó el equilibrio.
4. David Bunch: puede ser autor de un único libro (más
algunos cuentos), pero su Moderan está lejos por delante de todo lo
demás de su tiempo, y en algunos sentidos ni siquiera el ciberpunk lo ha
alcanzado.
5. Philip Jose Farmer: hay un par de libritos sobre él,
pero muchos críticos lo consideran injustamente como un machista postpulp; esto
pasa por alto no sólo sus complejas exploraciones de sexo y religión, sino su
maestría intertextual y su relación con William Burroughs tanto como con Edgar
Rice.
6. Chad Oliver: desarrolló ficciones antropológicas
serenas y artesanales antes de que nadie hubiese escuchado de Le Guin; tal vez
su producción escasa y sus tramas sin pretensiones (y el estar agotados sus
libros) produjeron que los lectores se saltaran las ideas cuidadosamente
desarrolladas que hay detrás de su ficción.
7. Fritz Leiber: produjo un enorme corpus con obras de
primera calidad a lo largo de un extenso período de tiempo y en muchos géneros;
tal vez su misma versatilidad ha terminado jugando en contra de su reputación.
Algunos de sus cuentos están entre los mejores del campo, aunque la mayor parte
de los lectores lo consideran un novelista.
8. R. A. Lafferty: puede que su estilo bromista moleste a
algunos lectores, pero reinventó completamente la ciencia-ficción a partir de
sus finales cuasiteológicos y desarrolló un punto de vista del mundo que
todavía no fue explorado por completo, ni siquiera iluminado parcialmente por
nosotros, los críticos.
9. Joe Haldeman: puede que pareciera demasiado joven
cuando Joan Gordon escribió un estudio sobre él, pero ahora tiene una obra que
lleva la tradición de Heinlein a un lenguaje claramente moderno (por dios, esto
suena como un elogio de contratapa). También escribe la línea más límpia de la
ciencia-ficción de hoy.
10. Gregory Benford: como Haldeman, hasta ahora ha
producido una obra lo suficientemente sustancial como para garantizar una
discusión, no sólo en términos de cómo redefine la ciencia-ficción dura, sino
también en los términos de sus raíces culturales en la literatura sureña.
11. Brian Aldiss: hay un grueso libro sobre él, pero no
estoy seguro de que haya conseguido la atención que merece, especialmente por
sus obras enroladas en la literatura general, lo que dice mucho sobre la
ciencia-ficción de manera indirecta.
12. Harlan Ellison: puede que en esta lista Ellison suene
todavía más extraño que Aldiss, pero estuve investigando sobre él y descubrí
que siempre se reciclan discusiones críticas sobre las mismas tres o cuatro
historias, y el resto de su buena obra sigue ignorada.
13. La carrera de Murray Leinster se extendió a lo largo
de media docena de décadas y produjo una sorprente cantidad de novelas y
cuentos pensados y bien hechos; en muchos sentidos es el la quintaesencia del
escritor de ciencia ficción independiente de su tiempo, ni un asalariado de Amazing
ni un miembro del establo de Campbell.
Aquí hay algunos temas que me
sorprende que sean pasados por alto:
Los escenarios de ciencia-ficción y las creencias
folclóricas: esto incluye exploraciones no sólo del fenómeno Shaver y de los
ovnis, sino de cómo ciertos cultos desde la cientología a los neonazis, pasando
por los teóricos de las conspiraciones, usan las ideas de la ciencia-ficción
para estructurar sus credos. La ciencia-ficción ha existido durante suficiente
tiempo como para convertirse en fuente de creencias folclóricas, no sólo en una
expresión de ellas.
Las influencias de la
ciencia-ficción y la música popular: no sólo la metáfora de la bomba atómica en
el rock y el r&b de los ’50, sino en músicos posteriores desde Kraftwerk a
Devo que deliberadamente adoptaron las convenciones de la ciencia-ficción y las
trasladaron a términos entendibles por una audiencia más amplia. Mientras estoy
haciendo esto, la ciencia-ficción para televisión también es muy ignorada. Hay
una tendencia, ahora que pensamos que logramos ser respetables, en asustarse de
las manifestaciones más obviamente pertenecientes a la cultura popular del
género.
Los directores literarios de la
ciencia-ficción: al leer a los académicos, uno pensaría que Gernsback y
Campbell fueron los únicos directores literarios que tuvieron algún impacto en
el género. Pero hay una generación entera de nosotros que aprendieron lo que
era la ciencia ficción a partir de las antologías de Conklin, Merril y Derleth,
que compartían mucho más el gusto de Boucher que el de Campbell, y que
observaron a Pohl, Moorcock y Goldsmith publicar cuentos que Campbell ni
siquiera leería. Incluso mientras hablamos Gardner Dozois empuja el
campo hacia la literatura general a través de su revista y sus antologías de lo
mejor del año. Esto por no mencionar a editores-directores literarios como
Wollheim o directores internos como Hartwell.
Aquí
se puede leer la primera parte.