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¿Qué es Cuasar?

Cuasar es una revista de ciencia ficción y fantasía que se publica desde 1984 en Buenos Aires, Argentina. En sus páginas se pueden encontrar cuentos, ensayos, informaciones y comentarios bibliográficos, inéditos en español, de los grandes maestros del género y de las nuevas voces.

No tiene fines de lucro pero se realiza según criterios profesionales. Está abierta a la colaboración de los lectores; las contribuciones no son retribuidas económicamente. Los autores retienen la totalidad de los derechos sobre su obra.

Este sitio es un reflejo de Cuasar en su versión impresa sólo en cuanto a las características de su contenido, pero comprende material original y, por otro lado, no incluye más que algunos de los textos publicados en la edición en papel. Tanto el sitio como la edición impresa está coordinados por Luis Pestarini. El e-mail para ponerse en contacto es: cuasar@ciudad.com.ar. Por vía postal: C. C. 5026 (1000) Buenos Aires, Argentina.



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Literatura Fantástica


 
PHILIP JOSÉ FARMER: ENTREVISTA, por E. E. Gilpatrick
Publicado el Miércoles, 02 julio a las 17:19:57
Entrevistas

Philip José Farmer fue durante décadas un referente dentro de la ciencia ficción en lo relacionados con temas habitualmente evitados, como el sexo y la religión. Autor de clásicos como Los amantes (1961), Dare (1966), las series del ‘Mundo del Río’ o ‘el mundo de Tiers’, entre otras, continúa escribiendo a los 85 años, aunque algo alejado de la ciencia ficción. En 1999 recibió el Premio Nebula como Gran Maestro, por la labor literaria de toda su vida. Pocas veces se presta a entrevistas.



PHILIP JOSÉ FARMER: ENTREVISTA, por E. E. Gilpatrick

En 1946, Philip José Farmer envió un cuento a The Saturday Evening Post llamado “O’Brien and Obrenov”. El Post le ofreció comprar la historia si sacaba una escena de borrachos. Farmer publicó el cuento tal como estaba en Adventure.

En 1952 escribió un cuento llamado “The lovers” [primera parte de la novela Los amantes], basado en un artículo sobre parasitología. Fue rechazado por Galaxy y Astounding. Al ser publicado por Startling Stories fue atacado inmediatamente por su contenido sexual. Aún así, Farmer ganó un Hugo como el mejor escritor nuevo de 1952.

Desde aquellos tempranos intentos, Philip José Farmer ganó otros dos Hugo, publicó más de 40 libros, y sus obras fueron traducidas a quince idiomas.

Farmer comenzó y permanece como una figura controvertida, en parte por el contenido sexual de algunas de sus primeras obras. Más que a ningún otro escritor, a Farmer se le acredita el paso de la adolescencia a la madurez por parte de la ciencia ficción. Sus personajes diseccionan a esposas embarazadas, golpean a sus novias y consiguen fuerza al castrar a sus enemigos. Así y todo, Harlan Ellison dijo que Farmer es una de ‘las pocas buenas personas que conozco’.

Nacido en North Terre Haute, Indiana, el 26 de enero de 1918, Farmer se matriculó en la Universidad de Missouri en 1938, pero la dejó un año más tarde por falta de dinero. El servicio militar durante la guerra y su matrimonio con Virginia Andre, con quien tuvo dos hijos, provocaron un intervalo antes de que se graduara en 1950. Su primer cuento apareció en Adventure en 1946, pero fue “The lovers”, en 1952, el que estableció su reputación. Su primer libro, The green odyssey, apareció en 1957. Noche de luz (Night lo light) fue nominada al Nebula en 1966, y su novela corta “Jinetes del salario púrpura” (“Riders of the purple wage”) ganó el Hugo en 1968, como lo hizo A vuestros cuerpos dispersos (To your scattered bodies go) en 1972.


Gilpatrick: La fantasía puede verse como una zona donde no son necesarias la tradición, la historia ni ningún valor absoluto. A pesar del relativismo filosófico, ¿quedan todavía valores absolutos?

Farmer: No sé si quedan valores absolutos, pero la mente humana es tan estructurada que el hombre debe considerar al universo con valores absolutos. No podemos comprender el tiempo, lo finito o infinito. Somos incapaces de comprender la brevedad de la vida como algo opuesto a la inmortalidad. Yo no puedo entender la idea de este universo como un accidente. Por esto el ser humano está interesado en que haya absolutos.

G: ¿Cuándo pensó por primera vez en escribir?

F: Lo pensé cuando era joven, pero me tomó mucho tiempo conseguirlo.

G: ¿Y qué es lo que hizo que finalmente lo consiguiera?

F: Aunque me sentía seducido por la ciencia ficción y la fantasía, leía mucho y la amaba, deseaba ser escritor de literatura general.

G: ¿Qué se siente ser considerado esencialmente un escritor de fantasía?

F: No sé si eso molesta a algunos escritores, pero a mí no me preocupa que me rotulen de un modo u otro. Por ejemplo, para el próximo año pienso escribir una novela de literatura general, Pearl diving in old Peoria. Tiene lugar a comienzos de los ’50. Si se los mira con atención, se descubre que fueron un preludio de los violentos ’60. Las semillas estaban en los ’50. Una parte transcurre en un campus universitario que está obviamente modelado sobre los de la Bradley University y de la University of Missouri, a los que asistí durante unos años.

Escribí una novela de literatura general, Fire and the night. Salió en 1957, creo. Tenía que ver con la religión y las relaciones raciales. También vendí un par de cuentos de literatura general a Playboy. En cierto sentido, lo que estoy haciendo es cumplir con algunas ambiciones de la infancia.

Amaba las historias de Tarzán, los libros de Oz y los de Sherlock Holmes. Quería escribir una novela a lo Burroughs, así que lo hice. Lo hice bastante tarde. Escribí una biografía de Tarzán y otra de Doc Savage. Escribí pastiches de Tarzán, Doc Savage, Sherlock Holmes, de algunos personajes de las Nuevas Mil y una noches de Robert Louis Stevenson... Hago exactamente eso en una novela llamada A barnstormer in Oz. Tiene lugar en 1923. Es una racionalización al estilo de la ciencia ficción, que intenta explicar cómo puede existir esa dimensión, cómo puede estar vivo el espantapájaros, cómo puede sobrevivir el hombre del bosque; por qué los animales pueden pensar y hablar.

La premisa básica es que sólo el primer libro de Oz es verdad. Si se leen los últimos libros de Oz, Baum comienza a contradecirse. Entonces tomé la premisa de que el primer libro es verdad, y luego aplico los principios de la ciencia ficción y extrapolo con rigor.

G: ¿Esto significa que es su última novela de fantasía?

F: No, sólo la última escrita para cumplir con mi ambición de la infancia de hacer novelas sobre Tarzán, Doc Savage, Sherlock Holmes y Oz.

G: ¿Diría que tanto la realidad como la fantasía tienen que acomodarse a una lógica bastante rígida?

F: Cuando se escribe fantasía hay que aplicar las mismas reglas rígidas que cuando se escribe ciencia ficción. Hay que establecer una o dos premisas básicas. Estas podrían ser contrarias a la realidad como la conocemos. En la fantasía, uno puede tomar una premisa de la magia, pero una vez que se fijaron las leyes hay que actuar de acuerdo con ellas tan estrictamente como nosotros respetamos las leyes físicas en este mundo. No se puede estar a mitad de la novela e introducir otro factor. Eso crea caos. No se es honesto con el lector. No se es honesto con el mismo universo donde la magia puede funcionar. Así que, ya sea este universo o el creado, todos tienen leyes. La extrapolación rígida realizada sobre una premisa básica, la condición ‘entonces si’ es una parte de la ciencia ficción y la fantasía.

G: ¿Considera que la magia y la fantasía son sinónimos?

F: Si, así lo creo. A menos, por supuesto, que la premisa sea que la magia es una rama de la ciencia sobre la que no sabemos mucho. En ese caso, si se quiere, se la puede llamar ciencia ficción.

A mí no me preocupa cómo se llame. No me preocupa en lo más mínimo. Participé en multitud de paneles en convenciones donde se discuten cosas como: ¿qué es la ciencia ficción? o ¿qué es la fantasía? Leí montones de discusiones en fanzines y en otros lugares. La verdad es que el único problema es que cargamos con una etiqueta desafortunada.

Antes de Hugo Gernsback, había muchos escritores que escribían lo que hoy se conoce como ciencia ficción. A veces se los llamaba novelistas románticos. Hugo Gernsback era una persona a la que le gustaba rotular las cosas.

Él fue el que lanzó un concurso para descubrir cómo le gustaría a sus lectores llamar a este género en particular en sus revistas. Le gustaba el término ‘scientifiction’, pero sus lectores prefirieron ‘ciencia ficción’ [para conocer la historia completa del término ‘ciencia ficción’ cliquear aquí]. Todavía cargamos con eso. Yo prefiero que simplemente me llamen escritor. Eso no molesta.

G: Usted obtuvo su primer Hugo en 1953. ¿Cuál fue la sensación al ganarlo?

F: Bueno, estaba bastante complacido, por supuesto. Extrañamente, hasta que escribí “The lovers” en 1952, no sabía nada del fandom. Debo haber sido vagamente consciente de que existían los aficionados, de que se escribían y publicaban fanzines, pero no me habían provocado ninguna impresión.

Entonces fui a mi primera convención mundial de ciencia ficción en Chicago. Fue en 1952. Me encontré con unos cuantos escritores a los que leía, y con muchos aficionados. Allí fui consciente por primera vez de que el mundo de la ciencia ficción era un mundo bastante pequeño, pero íntimo y cálido.

G: El segundo Hugo que ganó fue con “Jinetes del salario púrpura”. Según su percepción, ¿cómo cambió usted y su escritura en los 14 años que transcurrieron entre un premio y el otro?

F: Bueno, hay que recordar que cuando ingresé no había muchos escritores o aficionados. El campo creció como una bola de nieve desde entonces. En la Science Fiction Writers of America somos 550 escritores. Lo que alguna vez consideramos como un género subliterario ahora es enseñado en al menos un centenar de universidades y escuelas superiores sólo en los Estados Unidos.

Al principio leía todo lo que aparecía. Si me gustaba particularmente un cuento podía disfrutar releyéndolo. Conocí a muchos escritores e incluso sabía algo de aquellos que no conocía. También era posible identificar a la mayoría de los aficionados. Pero ahora el material desborda todos los meses. Ahora hay muy poca gente en el campo que conozco, salvo a los de las viejas épocas y a unos pocos de los más jóvenes. Ya no existe, en lo que a mí concierne, esa sensación de intimidad. Las convenciones mundiales son demasiado grandes.

También noto que hay una fuerte tendencia hacia cierto tipo de material de espada y brujería que logra nominaciones para los premios, y gana. Hay excepciones, por supuesto. Pero un libro como Cronopaisaje, de Gregory Benford, ni siquiera sé si fue nominado para el Hugo. Era un libro claramente superior al que ganó. Se supone que es un proceso democrático, pero en fin, no sé si me gusta la forma en que la democracia está funcionando.

G: ¿Eso significa que está en contra de lo que comúnmente se conoce como ‘espada y brujería’?

F: No, por supuesto. Sólo que no me gusta ver cómo un segmento en particular del mundo de los aficionados proclama la novela equivocada. Estoy seguro de que La reina de las nieves es muy buena, pero Cronopaisaje, creo, es superior. Además, es auténtica ciencia ficción.

Creo que lo que se debería hacer con el Hugo es entregar uno para la fantasía y otro para la ciencia ficción. Después de todo, la mayor parte de los lectores diferencia los géneros. Pero ni siquiera estoy seguro de que así Cronopaisaje se hubiera llevado el premio.

G: ¿Cuál le parece que es la tendencia futura para la literatura fantástica escrita?

F: ¿Incluyendo a la ciencia ficción?

G: Sí.

F: Bien, me parece que esencialmente habrá más de lo mismo. Mi último libro, por ejemplo, The unreasoning mask, puede ser considerado como un space opera teológico-filosófico. No veo que haya una fuerte tendencia hacia ese tipo de material, pero habrá más.

Hay que recordar que la mayor parte de los aficionados son muy jóvenes. Tienden a votar el tipo de obra que les gusta. Mayormente no están tan bien educados en la ciencia ficción, si se me permite decirlo, como los de más edad.

Antes teníamos un campo más pequeño para cubrir y nos gustaban todos los tipos de literatura fantástica. Se podría decir que no había una tendencia determinante hacia ningún tipo de ciencia ficción o fantasía. Ahora los aficionados a la ‘espada y brujería’ forman un gran bloque, apela a un tipo de lector mucho más joven, algo perfectamente comprensible. Por supuesto que a los mayores también les gusta la ‘espada y brujería’, pero son capaces de distinguir un tipo de novela más madura cuando los más jóvenes no pueden. Cuando estos crezcan harán lo mismo.

No me importa si me cita, pero no quiero meterme en ninguna controversia, no quiero que me escriban por mis opiniones. Recibo alrededor de 50 cartas por mes y trato de responder al menos la mitad.

G: El lector joven promedio, una vez que deja los cuentos de hadas, deja la fantasía. ¿Qué piensa de la fantasía enseñada en las escuelas primarias?

F: Me parece algo maravilloso. Ojalá hubiera habido más cuando yo era joven. Pero tiene que haber buenos maestros, maestros que la conozcan. Cuando la ciencia ficción comenzó a ser académicamente respetable, un montón de profesores fueron sacados de Shakespeare, Milton y Chaucer para enseñar ciencia ficción. No sabían nada de ella. Algunos llegaron a enseñarla muy bien, pero al dar conferencias en distintos lugares me crucé con docentes que no habían realizado su tarea y no tenían ningún interés en la ciencia ficción.

G: ¿Ha pensado alguna vez en retirarse?

F: No.

G: ¿Sabía que tres días antes de morir, Agatha Christie escribió 3000 palabras?

F: Mientras se tenga la mente en buen estado y se sienta bien, los escritores no necesitamos retirarnos. Como se señaló alguna vez, la imaginación es como un músculo, se hace más grande y fuerte si se la ejercita. Tengo más ideas ahora que cuando comencé. Se podría decir en cierto sentido que escribir ciencia ficción es como un aprendizaje; usé ciertas técnicas de la ciencia ficción para mis libros de literatura general.

En general, los poetas tienden a ser jóvenes. Hay excepciones: Thomas Hardy no comenzó a concentrarse en la poesía hasta cerca de los 80 años, Shakespeare realizó sus mejoras obras en los últimos años. La juventud presenta la ventaja de tener mucho vigor y entusiasmo, pero carece de la experiencia que me parece indispensable para conocer a los seres humanos y la forma en que funciona el mundo. No hay ninguna razón para dejar de escribir hasta que ocurra algo fatal.

G: Alguna vez se pensó que un escritor era un vagabundo, como Jack London, que trabajó en una gran variedad de empleos mientras las necesidades lo obligaron. Ahora se impone la visión de que es necesario cierto entrenamiento académico para ser escritor. ¿Está de acuerdo?

F: No. A mí me hubiera gustado completar algunos estudios universitarios, pero no en literatura sino en antropología o lingüística.

G: Si tuviera un hijo de 18 años que quisiese ser un gran escritor como su padre...

F: ¡Yo no soy un gran escritor! Tal vez sea conocido...

G: ¿Qué consejo le daría a su hijo?

F: Le aconsejaría que se consiguiera una buena actividad o profesión para mantenerse, y a la familia, si la tuviese, y que además escribiese. También le aconsejaría que no se casase joven, que conozca el mundo. Creo que ahora es más fácil, porque hay muchos chicos que lo hacen, cuando me gradué en la escuela media estábamos en medio de la depresión. Fui durante un año a la Universidad de Missouri y la dejé porque no me alcanzaba el dinero. Regresé en 1939, a la Bradley University, aquí en Peoria, y esta vez lo interrumpió la guerra. No regresé a los estudios hasta 1949, y finalmente conseguí el título en 1950. Tenía la vaga intención de llegar a ser docente. Estaba casado y tenía dos niños para mantener, y comencé con mi master, lo comencé dos veces. Originalmente quería ser periodista.

G: ¿Fue escritor de trabajos técnicos en California?

F: Comencé en la General Electric en Syracuse en 1956. Luego me fui a Phoenix para trabajar en Motorola, y más tarde a California con McDonald Douglas. Vivimos en Beverly Hills en Los Ángeles, y reduje a 100 kilómetros el viaje para llegar a Huntington Beach.

El mes anterior al primer alunizaje, la NASA sufrió un recorte de fondos. Despidieron a centenares de ingenieros y otros trabajadores. Busqué un trabajo y no pude encontrar lo que quería. Había publicado algunos libros. Comencé a escribir a tiempo completo y lo estoy haciendo desde entonces.


Tit. orig.: Interview: Philip José Farmer

Publicado en Fantasy Newsletter, August 1982

Traducido por Luis Pestarini

 
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